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Carta Chapina

La maleta robada

Discúlpame que haya tardado en escribirte, pero he estado muy ocupado. Bueno, eso es un decir, porque aunque la abuelita le dijo a mi mamá que no tuve la culpa, ella de castigo me ha obligado a barrer el patio y el gallinero. Si me salvé de barrer la acera del frente de la casa, fue porque la abuelita tosió para que ella se fijara en la miradona (1) que le dio y ya no lo hice y que bueno porque si no, me hubiera visto la Delfina y que vergüenza vos. Por eso el castigo no me importó tanto pero, cuando me dijo que no podía salir a la calle después de regresar de la escuela ni por la noche, eso sí me dolió. Y todo por la guanaca (2) de la Rosario mi hermana mayor porque con esa maña que tiene de hablar con la nía (3) Tona (4) de la tienda “Los Patojos” (5), creo que ella le contó que si uno quiere viajar el año que viene, tiene que sacar sus valijas a la calle, porque es seguro que por lo menos una vez lo hará.

Por eso, la noche del 31 de diciembre empezó mi desgracia vos. Yo no sabía lo que pensaba hacer la tal Chayo (6), por estar en la calle con mis amigos quemando cohetes, y las mujeres estaban pendientes de los tamales negros y colorados para la cena de media noche, el ponche y chocolate, ni siquiera me imaginé que cuando nadie la miraba preparaba su maleta. Sí, ya sé que estarás pensando que en la casa no tenemos ni una, pues nunca viajamos. Fue por eso que hasta después me enteré que ella había prestado una a su amiga, pero ella le dijo que debía devolvérsela pronto, porque irían con su familia en romería al Santuario (7) de Esquipulas a visitar al Cristo Negro.

Ella dice que cuando faltaban 15 minutos para la cohetería de las 12 de la noche sacó la maleta a la calle, y que para que mis amigos ni yo la viéramos, la dejó en un lugar oscurito frente a la casa, pero no me di cuenta, aunque sí entré a la casa a sacar las 2 ametralladoras (8), pues como sabés, en Guatemala todo el mundo sale a la calle a quemar cohetes, morteros y canchinflines (9). Entré a la casa hasta que la abuelita salió a llamarme. Justo cuando entré, vi a un bolo (10) andrajoso llevaba un bulto pesado y, aunque me fijé en él, no dije nada, porque tuve que lavarme las manos. Como sabés, aunque la abuelita pareciera que no se da cuenta de nada, ya sentados a la mesa, con una sonrisita pícara le dijo: -¿No vas a entrar tu maleta, Chayito? Ella se puso roja y apenas salió del comedor, oímos un grito horrible como si le hubiera caído un ladrillo en el dedo gordo del pié.

Todo nos levantamos, pero en ese momento entró la Chayo gritando que la maleta no estaba. ¡Se la había robado! Entonces grité: ¡Ese fue el bolo que vi! Ella exclamó: -¡Vos tuviste la culpa Carlos! Todos se me quedaron viendo, pero me defendí diciendo que no sabía nada. Después, entre llantos, dijo que en la maleta había metido la ropa nueva que le habían regalado para la Nochebuena, porque si iría a viajar tendría que llevar buena ropa. Cuando salimos a la calle ¿qué íbamos a encontrar nada vos? si ya toda la gente estaba en su casa cenando. Mi papá y mi mamá, mientras la Chayo se quedó llorando salieron a ver si encontraban al ladrón, pero ¡nanay (11) vos! Cuando regresaron sus chillidos aumentaron de volumen mientras gritaba que no sólo no viajaría, sino tendría que pagar la maleta de su amiga.
Lo peor es que, qué de al pelo vos (12), a mí me castigó mi mamá porque dijo que hubiera avisado, pero te juro que ni imaginé que ese hombre la había robado. Yo me hubiera reído de no ser porque todos me miraban, y por eso agaché la cabeza para que no me vieran la cara. Pero mi mamá como que adivinó y me castigó. Cuando sí me reí, porque nadie me miraba, fue cuando la Chayo y mi mamá sí viajaron, pero a pié y al mercado a comprar la maleta que había de devolver. Por toda esa injusticia, espero que me mandés más lenes en el Money order. Se me olvidaba, todos en la casa te mandan saludes.

El Carlos

(1)Superlativo de mirada: miradota.
(2)Mote o apodo que se aplica a los salvadoreños.
(3)Contracción de doña, vocablo que por respeto se aplica a personas mayores.
(4)Diminutivo de Antonia.
(5)Llámase así en Guatemala a niños y niñas.
(6)Diminutivo de Rosario, nombre femenino y masculino.
(7)Hoy Basílica, muy visitada por romeros de distintos países, en donde se venera al “Cristo Negro”.
(8)Nombre onomatopéyico que se da a cohetes entretejidos, que pueden alcanzar 2 metros o más de extensión.
(9)Juego pirotécnico. No estalla sino, impulsado por la pólvora y el depósito cilíndrico de caña, realiza un recorrido impredecible de calcular. Ha provocado incendios.
(10)Ebrio, en lenguaje coloquial chapín.
(11)Expresión chapina. Equivale a un rotundo no, o nada.
(12)Expresión chapina para expresar injusticia sobre algo.

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Carlos Cifuentes
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